jueves, 29 de julio de 2010Entre sensaciones de decepción plena y de incertidumbres múltiples andan los jugadores argentinos que continuarán, al menos en lo inmediato, en la Selección que por ahora comanda Sergio Batista. Es que aún están frescos esos cuatro goles alemanes, bien adentro del alma, y ni ninguno, ni uno solo de ellos, sabe o intuye cómo será la intimidad del vestuario que se viene.
Entre tantas vanidades, egos y millones, es muy complicado que haya paz. Complicadísimo. Por ahí, se da una tregua momentánea, como se dio en estos últimos tiempos. Pero cualquier hecho, por más insignificante que sea, puede hacer estallar el volcán. Como ese que se sucedió en la concentración de Pretoria y que casi desencadena una erupción de las pesadas ...
El hecho en cuestión, que sirve para reflejar que hay relaciones maquilladas pero distantes, pasó después de la cena del miércoles 23 de junio, a minutos nomás del cumpleaños número 23 de Lionel Messi. La torta, repleta de velitas, y los restos de milanesas con papas fritas, quedaron en el centro de la escena, como fieles testigos. La producción, para esa ocasión, no escatimó en gastos.
Todo, al parecer, en la previa al partido contra México, estaba en tranquilidad. Hasta que Carlos Tevez, uno de los más frontales del grupo, pidió la palabra. Y cuestionó públicamente: “Hace unos días (el 20) fue el cumpleaños de otro compañero y no hubo todo este show ...”
El cumpleañeros que, sin comerla ni beberla, quedó en medio de la cuestión fue Javier Pastore. Cuentan que El Apache levantó la voz porque estaba harto de tantos privilegios al que accedían unos pocos, tanto adentro como afuera de la cancha.
Por estas horas, muchos de los que estuvieron en Sudáfrica y que se volverán a ver las caras en días en República de Irlanda, se mantienen en permanente contacto. Anteayer al mediodía, algunos de ellos, con Gabriel Heinze a la cabeza, querían hacer un comunicado oficial para pedir por el masajista Marcelo D’Andrea y por el utilero Marcelo Dalto. Arrancaron con todo.
Pero, con el correr de las horas, fueron bajando los decibeles. Y ni que hablar cuando uno de los siete removidos de su cargo les aconsejó no hacer absolutamente nada “porque éste (por Julio Grondona) no va a dar marcha atrás en sus decisiones y para evitar posibles represalias”. Los jugadores acataron “el consejo” del especialista y ninguno salió a espadear.
También, entre ellos, los jugadores, hablan de los que pueden volver. Y los que pueden volver son los “marginados” del Inter, Esteban Cambiasso y Javier Zanetti. Otro que puede calzarse nuevamente la celeste y blanca (si es que se recupera plenamente) es Juan Román Riquelme.
Es más, el interino Batista, ya se preguntó públicamente: “Si esta bien, ¿por qué no lo voy a convocar?” Obviamente, más de uno a ellos ya los había borrado entre sus contactos ...
El grupo de los tres caciques, formado por Javier Mascherano, Juan Verón y Heinze, no es el que era. La salida del equipo de La Bruja generó resquemores. Pese a que el defensor está convocado para el próximo amistoso, el único de ellos que tiene confirmada su continuidad en la Selección es el capitán.
“No hay nadie que se haga cargo de la situación. Hay muchos pibitos que no se bancan las presiones y además no les da para llevar adelante un grupo. No pueden y no quieren”, reveló alguien que estuvo mucho tiempo compartiendo la intimidad del grupo.
Las voces que antes le pedían más liderazgo a Messi ya no se escuchan. “El es así y no va a cambiar”, dicen y repiten desde adentro. “Los Mascherano, los Romero, los Burdisso, los Otamendi, los Higuaín y alguno más son los que ahora deben agarrar las riendas del vestuario”, confió a este medio otra fuente del seleccionado.
No hay grupitos en el plantel. Lo que hay es mucho individualismo y falta de compromiso. Y una gran incógnita por lo que vendrá. (CC)