Los techos, terrazas y paredes verdes, especialmente en lugares públicos, son cada vez más considerados a la hora de trazar un masterplan. La opinión de Eduardo Vera, un paisajista local recién llegado del exterior.
martes, 23 de febrero de 2010
La tendencia de los techos y paredes cubiertos de vegetación se afianza cada vez más en el mundo, especialmente al momento de proyectar espacios públicos, además de su aplicación en empresas y viviendas particulares.
Estas “terrazas -que a la vez ofician de techos- y paredes vivientes”, cubiertas de vegetación, cumplen varias funciones útiles además de favorecer la proliferación de espacios verdes.
Entre las muchas ventajas que tienen estas paredes que embellecen el paisaje, es que ayudan a mantener más frescos los espacios, ahorran energía en refrigeración y calefacción, intervienen en el manejo del agua de lluvia y potencialmente en los hogares pueden alimentar a sus propietarios dando lugar al cultivo de hierbas y especias.
Sin embargo, el diseño para el espacio público sigue planteando desafíos para los arquitectos, autoridades locales y los diseñadores de paisaje. Los problemas actuales son la incorporación tardía de diseño del paisaje en los planos, la mala conservación y aprovechamiento de los árboles existentes en los nuevos desarrollos.
Por ello, la industria necesita puntos de vista de especialistas y nuevas estrategias para garantizar que los planes maestros aprovechen el paisaje a su alrededor.
Para comprender cómo el espacio exterior se mantiene y cómo esto puede ser considerado desde el comienzo mismo del proceso de diseño, el paisajista local Eduardo Vera fue invitado a realizar un curso sobre esta temática denominado “Landscape and The Public Realm”, organizado en Londres por el Instituto de Techos Verdes.
Allí se puso en contacto con las nuevas tecnologías, conoció estudios de casos exitosos y exploró el diseño y los desafíos técnicos en el despliegue de los espacios públicos.
“No hay una sola manera de armar un techo o una terraza verde; siempre hay que considerar las circunstancias, que implican un estudio y planificación adecuada para cada caso”, afirma el especialista.
Al hablar de terrazas o techos verdes podemos contemplar dos tipos de situaciones: la intensiva y la extensiva.
Dos estilos
En el primer caso, se aprovechan las terrazas que implican un mínimo de mantenimiento y donde el espacio para usar no es mayor a 30 cm de profundidad. Para un buen trabajo se colocan diversas layers (capas) impermeables: unas para el manejo de las raíces, otras para el drenaje, otras con celdas donde se planta, siempre buscando evitar que se presente la humedad.
Otra forma de implementar el techo verde es mediante la forma “extensiva”, que es lo más parecido a un parque natural realizado arriba de un techo. Obviamente el techo puede ser el de arriba de un edificio o puede estar a nivel de piso, donde las construcciones van por debajo de la tierra.
“Aquí se pueden necesitar desde pocos centímetros hasta 2 metros de tierra en profundidad, de acuerdo a las variedades de plantas que se quieran incorporar, que pueden llegar a ser árboles de más de 12 metros de altura en su superficie”.
Las terrazas se pueden pisar, arriba pasan cosas, son espacios sociales, donde la gente transita, y debajo de ellas puede haber una estación de tren, un shopping, un subte, etc.
La pared verde por su parte, también posee sus ventajas. En estos casos ya no hablamos de la típica enredadera que parte de estar plantada en el piso, sino de una pared cuyo armado implica tecnología con cuidados y tareas especiales.
Una de estas formas es mediante la “hidroponia” (donde el agua se alimenta con químico, sin la utilización de tierra), que demanda un sistema complejo hidráulico; por lo general utilizado en grandes superficies: museos, hoteles y otros espacios abiertos. También existe otro método, que contiene sustratos, tierra y paneles donde se plantan las distintas especies.
La implementación de estas infraestructuras siempre van de la mano con el cliente y su presupuesto. Hoy la arquitectura verde implica el trabajo y estudio de un conjunto de profesionales y equipos de gente involucrados en el proyecto, donde no se puede actuar en forma aislada. Este tipo de trabajos debe concebirse desde el comienzo conceptual de la obra.
Según la opinión de este destacado paisajista, las terrazas verdes se pueden implementar en Mendoza sin problemas. “En el estudio lo venimos haciendo junto a los arquitectos Bórmida & Yanzón, por ejemplo, en muchas bodegas, aunque hoy somos más conscientes de la aplicación de la tecnología que este tipo de trabajos implica. Mendoza tiene una irradiación solar fuerte y la humedad ambiente siempre es bienvenida. El sistema de paredes verdes es impactante y maravilloso”, afirma Eduardo Vera. Alejandra Navarría - anavarria@losandes.com.ar