Delitos económicos

La viuda negra de maestras está en el penal de mujeres

Cuenta con más de 40 causas. En los casos anteriores la consideraron inimputable, ahora no.

sábado, 14 de junio de 2008

Los días de suerte para la docente Ampuero (41) llegaron a su fin a principios de esta semana cuando la fiscal Liliana Curri optó por enviarla a la cárcel de mujeres de El Borbollón por la cantidad de denuncias por estafa que había en su contra.

Hasta ese día, la maestra de educación primaria que nunca ejerció, había zafado del brazo de la ley al menos en dos ocasiones: en 2001 y en 2004, cuando la Justicia, a partir de informes del Cuerpo Médico Forense, la consideró insana y aconsejó que la internaran en el psiquiátrico El Sauce y Carlos Pereyra, respectivamente.

El jueves de la semana pasada, efectivos de la División Delitos Económicos fueron a su casa de la calle Liniers de Godoy Cruz donde la capturaron mientras preparaba el almuerzo para ella y su madre, una mujer anciana. La acusada no se puso nerviosa. "Tomó sus lentes de leer, se los puso y nos acompañó hasta la seccional", tal como indicó una fuente policial.

Los delitos que se le imputan eran los de siempre: estafa y falsificación de documentos. El modus operandi de la llamada "viuda negra de docentes", consistía en hilvanar un mecanismo de defraudación en el que usaba como materia prima correctores y fotocopias.

Por lo que se ha investigado, Ampuero llegaba hasta la Dirección de Escuelas y se hacía pasar por una autoridad de un colegio equis para después pedir, por ejemplo, la planilla de sueldos de una escuela de Uspallata.
 
Normalmente usaba escuelas alejadas ya que en esos sitios los docentes ganan más por ítems como zona. Luego pedía préstamos personales o sacaba electrodomésticos en cuotas con un DNI en el que sólo figuraba su rostro y en fotocopias de pagos de servicios en los que salían los nombres de sus colegas.

Rara

Si bien hasta ahora la docente nunca había estado presa, contaba con varios antecedentes en capturas, pero como la estafa es excarcelable y los forenses hablaban de disfunción psiquiátrica, entraba y salía de las seccionales.

Igual, nunca demostró otra conducta que la de la imagen que se tiene de la docente típica: "cordial, tranquila, respetuosa y clásica", como la definieron en la Oficina Fiscal Tres, donde la conocen por algunas de sus aprehensiones.
 
"Es de las detenidas que nunca jode (sic). Se queda en el calabozo y a diferencia de los otros detenidos, uno ni se entera de que está allí. Nunca dice 'yo no fui' o 'soy inocente'. Se queda callada y acata todo sin chistar", seguía la misma fuente

Esa parsimonia y ese aparente estado de paz que transmitía era, al parecer, lo que le hacía más sencilla su tarea de engañar. "Las otras veces la declararon inimputable, pero yo no creo que alguien que robaba documentación para después falsificar firmas y DNI con fotos propias y con firmas fraguadas y con sellos truchos, no puede estar tan insana", explicaba un sabueso de la división Delitos Económicos que la detuvo el jueves de la semana pasada.

Cuando el caso de Ampuero salió a la luz por la prensa, una mujer de apellido Rivas, se comunicó con este diario vía e mail. Decía que había sido compañera de Ampuero y que la ayudó cuando estuvo internada en el Carlos Pereyra.

"También es ladrona -se leía en el mail- . Yo la asistí cuando estuvo internada y cuando salió la invité al cumpleaños de mi hija, que lo hacíamos en un restaurante frente a mi casa, cuando de repente viene mi marido y me dice que la había sorprendido (a Ampuero) en mi casa llevándose dinero y mercadería. Es una persona a la que hay que sacarle la máscara", culminaba el correo de la señora Rivas; al parecer una de las víctimas de la "viuda negra de las docentes".

Rolando López - rlopez@losandes.com.ar

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