José Leónidas Escudero

Manantial de magia y sonoridad

Un comentario sobre “Tras la llave” y “Caza nocturna”, dos colecciones poéticas recientemente publicadas por el gran vate sanjuanino.

sábado, 08 de diciembre de 2007

“Tras la llave”, publicado en el 2006, y “Caza nocturna”, en el 2007, son las dos últimas obras del poeta sanjuanino Jorge Leónidas Escudero. Con asombrosa fertilidad y con el inconfundible estilo que lo caracteriza, Escudero vuelve a paisajear por el interior del hombre en una búsqueda incesante por los terrenos del saber popular. Este tozudo y legendario buscador de metales que en sus años jóvenes trabajó en las minas de la cordillera andina buscando oro, hoy sigue siendo un insistente inquisidor pero busca el oro en el meollo de su pueblo y en el núcleo de las palabras habladas por el hombre campesino de su provincia cuyana.

Estos nuevos poemarios que nos ofrece "El Chiquito" Escudero, como lo conocen en su tierra, mantienen la misma estética y la idéntica búsqueda donde sigue hallando en la red significante del habla popular exquisitas representaciones de riqueza y brillo. Riqueza poética. Brillo inalcanzable de lo absoluto.

Fueron publicados por Ediciones en Danza de Buenos Aires y son ya veinticinco los libros escritos por este particular juglar.

“Tras la llave” está encabezado por el escritor sanjuanino Ricardo Luis Trombino, quien a manera de prólogo escribe "La Poe de Escudero". Algunos de sus interesantes conceptos transcribo aquí:

"En la voz y en la escritura de Jorge Leónidas Escudero se parió una nueva poesía, difícil de encasillar tras una línea estética determinada. Siempre está cerca y distante, de otras voces, abraza temas parecidos con otros, pero los capta desde una óptica interior distinta y desde un lugar inéditamente sugerente, que por momentos parece oralidad, pero por algún costado se distancia y adquiere sonoridad propia. Escudero ha legado a la poesía cuyana y argentina un lenguaje despojado de gravedades, desolemnizado; desarticuló estereotipos, con esa herramienta siempre tan insuficiente que es la palabra. Poesía montaraz, indómita, que desafía el status de la escritura poética. Esencialmente libre, nacida de intuiciones en la búsqueda, al trote de mulas escalando montañas y sueños de minerales, entre el vértigo de ruletas girando estrepitosamente por la ansiedad de dar en la cifra exacta, marcadas por sangre y tintas derramadas en búsqueda de amores imposibles… la Poe de Escudero, incansable buscadora de él mismo, con él mismo…

… Escudero es un poeta que sin vergüenza de su regionalizada se torna instantáneamente en universal, por que habla desde su territorio geográfico e interior para posicionarse en la dimensión total del hombre…

No se alinea (no se aliena), con escuelas, modas, cánones, especulaciones de figuración, que son rejas a la esencia libertaria de la poesía. Es muy difícil ser un seguidor de su estética, de su estilo. Por su extraña originalidad podríamos resultar meros imitadores, secundarias voces sin mayor importancia.

Escudero vivió el campo para volver a la ciudad dándole a esta otro sentido, sugiriéndonos que si perdemos el contacto con la naturaleza todo se vuelve vacuidad, esterilidad, esterilidad y hasta "merdocidad" mental o intelectual por la que muchas veces encasillamos el arte y la poesía, enajenándoles su dimensión comunicativa hacia todos los hombres.

… Y esta búsqueda inclaudicable tras la palabra única, en pos de poder decir lo justo y necesario a través del generoso pero nunca suficiente universo discursivo de la poesía, persiguiendo el poema final, el que diga Todo lo deseado en pocas líneas, el que se parezca mejor a la piedra filosofal, al número perfecto, al amor total, a todo el oro buscado a lomo de mula y golpe de pico en las vetas prometedoras de la montaña…

Escudero, siempre insistiendo, buscando lo no hallado-estando tan cerca-Escudero el acechante, el cateador, cazando lo indescifrable en oscuridades, sosteniendo la esperanza en parcelas rojinegras de ruletas, en el vino que destraba lenguas por los bares, en el café reunidor, en galopando certero por los cerros reveladores de verdades, o caminando vacilante por ciudades de amnesia. El buscador por esencia, va intentando la alquimia de la poesía: transformar en oro todas las palabras".

Dos de los poemas que condensan su filosofía poética son:

“En aquella mesita”

Aquí venían cuatro y queda ninguno,

en aquella mesita, señor,

ahí donde la mosca se pasea triste.


Aquí hace, bueno, no tan poco,

el vasito de vino y los amigos

la conversa la risa la voz alta

sobre lo que si no es cierto

vale para hacer tiempo.


Buenos muchachos esos que ya viejos

venían a hablar sobre jubilaciones

y últimamente de nada.


Hasta que de a uno en uno

desaparecieron de aquella mesita

donde siempre se reunían

como si cumplieran horario.


El tiempo los echó del bar

y quedó la nostalgia de aquella

mosca solitaria questá recordándolos.

(de Caza Nocturna)

“L’envidia”

De frente sonríe

por la espalda te apuñala, llora

por que no tiene lo que vos. Adolorida

es alimaña muy asidua

achuparte la salú, exhala

vaporoso veneno, actúa

cuando un cualquiera acierta en algo.

Por eso si se te da una buena escondela

de modo que no se vea,

poné cara larga decí que estás en pérdida.


O cuando el bicho tire la zancadilla

pegá un salto por encima,

pisale la cabeza o mejor todavía

hacele con la mano la seña tomá tomá.


O tal vez nada sirva porque si en la vida

hiciste algo bonito,

llegada tu muerte la víbora

irá hasta el cementerio trepada en el cajón

para ¡ayayita!

propalar veneno sobre tu recuerdo.

( y de Tras la Llave)


Con estas dos obras, otra vez Escudero nos permite disfrutar allí donde muy pocos poetas lo han hecho hasta ahora: en el carozo del lenguaje oral del hombre común de su región, transformándolo en búsqueda y en creación artística. Otro auténtico manantial de magia y sonoridad poética. Por Oscar D´Angelo

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