Se trata de una especie de una época en la que no se tenían registros de fósiles en Mendoza. Tenía el tamaño de un perro mediano, dientes incisivos muy grandes y vivía entre las dunas de arena.
viernes, 07 de julio de 2006
Apenas asomaban sobre la tierra, en medio de la Reserva Divisadero Largo, y para un ojo poco entrenado esos restos podían pasar por piedras. Pero a Alberto Acosta, un técnico de la Dirección de Recursos Naturales, le llamaron la atención y su presunción se convirtió en realidad. En 2003 el hombre encontró una serie de fósiles que, luego de las investigaciones realizadas, resultaron ser de una especie nunca antes hallada en la zona.
Se trata de un mamífero de unos 16 millones de años de antigüedad, pertenecientes a la llamada “Formación Mariño”. El hallazgo tiene mucha relevancia para la investigación paleontológica de Mendoza, ya que es el primer mamífero de esa formación que se descubre en la provincia.
Los restos encontrados pertenecen al maxilar derecho de un “notoungulado Mesotheridae mesotherinae”. La investigación de esos animales es muy compleja. Toda la familia de la especie está extinguida, por lo que los restos fósiles son las únicas huellas posibles de seguir.
“El hallazgo tiene mucha importancia porque es el primer dato que tenemos de un mamífero en esa época. En principio suponíamos que se trataba de un taxon nuevo. Pero tiene muchas similitudes con otros fósiles descubiertos en Chile”, explicó la bióloga especialista en mamíferos Esperanza Cerdeño, quien investigó y sacó las conclusiones sobre el fósil hallado. El descubrimiento fue avalado recientemente a través de la publicación en la revista de la Asociación Paleontológica Argentina.
La reserva Divisadero Largo es una especie de muestrario abierto del pasado remoto, a cinco minutos del centro de la provincia. En el lugar se profundizan investigaciones geológicas, paleontológicas y arqueológicas gracias a que se encuentran representadas distintas eras.
Hasta ahora la gran cantidad de fósiles de la era cenozoica dieron origen a la llamada asociación faunística Divisadero Largo, que permitió establecer la “edad -mamífero Divisaderense”. Esa fauna prehistórica, de más de 30 millones de años, está formada, por ocho mamíferos (entre ellos un marsupial), un ave corredora y varios reptiles. Pero hasta ahora no se habían hallado restos en los sedimentos más modernos, en la llamada Formación Mariño.
Del campo al laboratorio
Alberto Acosta conoce el pedemonte como pocos. Desde el año 2000 trabaja en Recursos Naturales y “camina el campo” dentro de las Reservas en busca de restos del pasado. Él se encarga del primer contacto, para pasar el trabajo fino a los científicos. “Estábamos buscando otra cosa dentro de la Reserva y casi de casualidad encontramos esto”, recuerda Alberto.
Cuando descubrió los nuevos fósiles, de inmediato convocó a los especialistas del Ianigla. Allí extrajeron los restos y comenzó el trabajo de laboratorio. Además de Esperanza Cerdeño, participaron de la investigación Osvaldo Bordonaro y Bernardo González Riga.
Los fragmentos hallados (parte del maxilar y piezas dentarias) debieron ser limpiados y reconstruidos cuidadosamente. A través de la comparación de los elementos con restos descubiertos en otros sitios del mundo, se logró tener algunas precisiones sobre la especie. “Solicité algunas copias de fósiles encontrados en Chile para evaluar las semejanzas y realmente son muchas. Es muy escaso el material de comparación, siempre queda alguna duda, pero yo lo clasifico como esa especie (la Altitypotherium chucalensis)”, explica la científica.
Un rompecabezas
La tarea de los biólogos y paleontólogos con los fósiles es similar a armar un rompecabezas, pero al cual le faltan piezas. Para tener una idea de cómo era el animal se pueden hacer algunas comparaciones. Pero no se pueden realizar paralelismos absolutos, porque no hay especies vivas de esa familia. Por su tamaño el mesotérido de Divisadero es similar a un perro mediano.Tenía dientes incisivos muy grandes y el cráneo se asemeja al de un roedor. Pero, aclara Cerdeño, “no tiene nada que ver con un roedor”.
También es un animal que por ahora cuesta identificar vulgarmente. Pertenece al orden “Notoungulata”, y a la familia “Mesotheriidae”. Divisadero era distinto hace 15 millones de años. El lugar era seco, con dunas de arena y algunos arroyos que lo cruzaban. El pequeño mamífero probablemente vivía en grupos, en espacios abiertos.
Luego del descubrimiento se iniciaron varias campañas de rastrillaje en la misma formación. Como resultado se encontraron otros restos de mucha importancia, como la mandíbula de un roedor que aún está en estudio. Esa especie estaría relacionada con otros roedores descubiertos en de Santa Cruz. Pablo Icardi - picardi@losandes.com.ar