Elecciones presidenciales

México: ganó Calderón y su rival impugnará los votos

Se impuso por 0,57 por ciento al centroizquierdista Andrés López Obrador, quien ayer convocó a una concentración.

México: ganó Calderón y su rival impugnará los votos
Declarado oficialmente ganador, Calderón saludó junto a su esposa ayer ante la prensa.

viernes, 07 de julio de 2006

México. Fue la noche más electrizante de la historia electoral mexicana. El cuartel del Partido de Acción Nacional (PAN) era un hervidero.

Cientos de simpatizantes de Felipe Calderón cabildeaban, se mordían las uñas y parloteaban nerviosos en torno a un café que siempre acababa frío. Hacía 17 horas que su candidato, como las truchas, remaba contra la corriente para alcanzar en los conteos definitivos al centroizquierdista Andrés López Obrador.

Hasta que de pronto, la TV anunció que ambos estaban iguales y, enseguida, que el derechista pasaba al frente, en los comicios presidenciales más reñidos en los anales del país.

El edificio pareció entonces sacudirse al compás de los aplausos.

López Obrador impugna

Pero la alegría duró poco. Dos horas después, cuando el sol se descolgaba sobre los árboles y cantaban los primeros gallos, Obrador salió de su casa y planteó lo que todos temían: anunció que desconocía el resultado de los comicios, pidió un recuento “voto a voto” y llamó a una “resistencia civil” con concentración para mañana, en la capital.

La reacción del centroizquierdista, quien tiene pesadillas con el fantasma del fraude, introdujo un escenario de imprevisibles consecuencias que, para algunos, incluso podría poner en jaque la gobernabilidad del país.

“Vamos a impugnar el proceso porque hubo irregularidades. Nadie se puede proclamar triunfador”, afirmó López Obrador en rueda de prensa, cansado y abatido, tras una noche en vela.

Poco después, el tribunal electoral afirmaba que Calderón había ganado la elección del último domingo.

La extrema paridad del conteo se vio a las 19 de ayer (hora argentina) cuando, tras casi 29 horas de recuento de actas electorales de todo el país, el escrutinio determinó que Calderón había derrotado a Obrador por el 0,57% de los votos (35,89% para el derechista; 35,31% para su oponente). Se trata de una diferencia de 236.000 sufragios, es decir, apenas dos votos por cada una de las 130.000 mesas electorales de todo el territorio.

Todo el país aprovechó ayer el descanso del Mundial de Alemania y en la madrugada se mantuvo en vigilia, colgado a la TV, con el goteo lentísimo de datos que había comenzado con López Obrador arriba con 2,80% de ventaja.

El centroizquierdista había llegado al recuento final perdidoso luego de que los resultados preliminares del lunes pusieran a Calderón con un punto de ventaja. Pero esa diferencia en favor del líder del Partido de la Revolución Democrática (PRD) comenzó a esfumarse al inicio de la noche y, hacia las 2.30 de la madrugada, su margen se achicaba a un promedio de dos centésimas cada 10 minutos.

En el PAN, las autoridades se quejaban de que el PRD trababa el recuento. “Nos quieren impugnar el triunfo y llevar a tribunales”, dijo Arturo Sarukhán, un potencial canciller, prefigurando la estrategia de López Obrador.

A esas horas, el hall central de la lujosa sede partidaria era un retrato vivo de lo que es el PAN. Bajo un retrato móvil de la Virgen de Guadalupe, cientos de votantes de clases medias tomaban fotos digitales o escribían adormilados sobre laptops recién compradas. Muchos hombres --encorbatados los más-- se daban palmadas en la espalda y grupos de señoras, con cara de trasnoche, iban nerviosas de aquí a allá, cigarrillo en mano, haciendo equilibrio sobre las agujas de sus tacos.

Pero hacia las 4.30 de la madrugada, cuando el candidato asomó la cara para festejar su virtual triunfo, toda esa feria política se descoyuntó de pronto y purgó con un grito horas de angustia y soledad: “Se puede, se puede, Felipe presidente”, “Sube, Felipe, sube”. CC

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