Atenas 2004

Paola y Pato, la segunda medalla

La dupla femenina sumó otro bronce para Argentina. Así, el tenis se despidió con una magra cosecha.

domingo, 22 de agosto de 2004

Es extraño: uno de los deportes que más satisfacciones le dio a la Argentina en los últimos años tardó exactamente doce en volver a ganar una medalla olímpica. Pero la ganó. Paola Suárez y Patricia Tarabini son las responsables de ese logro que deja cierto sabor agridulce, pero no quedan dudas de que el bronce conseguido en el dobles femenino tras derrotar a las japonesas Shinobu Asagoe y Ai Sugiyama por 6-3 y 6-3 debe ser valorado y mucho.

La segunda medalla que consigue la delegación argentina, otro bronce después del de la cordobesa Gedorgina Bardach en natación, empieza a darle forma a la cosecha imaginada. Y sirve para esperar con cierto optimismo la segunda mitad de los Juegos.

Mientras se escondía el sol detrás de una de las tribunas del complejo de tenis de Oaka, Suárez y Tarabini terminaban su obra de una hora y un minuto ante unas japonesas erráticas e irresolutas como si fuera lo mismo ganar que perder. Y casi no hubo partido ni adentro ni afuera de la cancha, pintada de azul y con lonas de ese mismo color como si hubiera obligación contractual de parecerse al Abierto de Estados Unidos que comienza en ocho días.

No hubo partido afuera porque el ruidoso aliento que acompaña invariablemente a cada equipo argentino esta vez faltó a la cita. Ni Leonas hubo. Y adentro, porque dio la sensación de que las argentinas se sintieron superiores de entrada, y acaso sin la motivación con la que jugaron y perdieron la semifinal ante las chinas. Sin oro y sin plata, la pelea por el bronce se pareció mucho a un premio no deseado. O insuficiente.

“Es un hecho increíble haber estado en la cancha. Fue un día difícil por lo que nos había pasado en la semifinal. Tuve que darle fuerza a Pato y lo sacamos adelante, dijo Suárez, la número 1 del mundo en dobles.

El partido, hay que decirlo, tampoco entrará en la lista de los veinte mejor jugados de la historia. Ni mucho menos. Hubo muchos errores, sobre todo de parte de las orientales, y escasas jugadas vistosas de esas que al menos Patricia Tarabini está en condiciones de ofrecer.

Las argentinas fueron quebradas de entrada, pero se recuperaron y pasaron a controlar el desarrollo con la misma estrategia de la semifinal: Paola prevaleciendo desde el fondo y su compañera intentando tomar la red. El 0-1 se convirtió en un rato en 4-1, y aunque sufrieron un nuevo quiebre para 4-3, retomaron el control y arribaron al 6-3 al cabo de 29 minutos.

En el segundo hubo todavía menos incertidumbre. Las japonesas, sobre todo una nerviosa Asagoe, coleccionaron errores de los comprensibles y de los otros, de modo que Argentina quebró de entrada y repitió para el 3-0, que fue 3-2, 4-3, 5-3 y un nuevo y último quiebre para 6-3. En 32 minutos, que se hicieron 61 en total. Abrazo ganador cerca de la red, saludo a las perdedoras, puños apretados y a otra cosa.

“Fue el partido que menos hablamos de todos los que jugamos -confesaría después Tarabini-. Necesitaba que Paola me sostuviera después de lo que pasé en las semifinales”.

¿Cómo es eso del sabor agridulce? Un mes atrás, por poner una fecha arbitraria, no había especulación respecto de las medallas a obtener por la delegación argentina que no incluyera un buen pronóstico respecto del tenis. Pero las lesiones de Guillermo Coria y Gastón Gaudio antes del inicio de los Juegos, la de David Nalbandian después (¿se curará para el abierto de los EEUU, un torneo que no tiene mística pero sí millones?) y la de Agustín Calleri finalmente, dejaron vacía la bolsa de los varones.

Un bronce en dobles femenino, valioso de por sí, termina teniendo gusto a poco. Y si hubiera alguna duda, la diferente actitud mostrada en semifinales y ayer por las argentinas, permite inferir que la expectativa era otra. Y mayor, claro. De ellas y de todos quienes gozan con el tenis. CC

Lo que le faltaba a una temporada inolvidable

La medalla de bronce conseguida por Paola Suárez y Patricia Tarabini es otro eslabón más que se une al fantástico año del tenis argentino.

La misma Suárez este año ganó un título WTA en Canberra, gritó campeona en dos Grand Slams en dobles (Roland Garros y el Abierto de Australia), llegó a estar novena en singles y actualmente es la 1 del mundo en duplas.

Pero la Legión siguió sumando alegrías: Gastón Gaudio ganó Roland Garros en una final argentina en París y en lo que va del 2004, Argentina tuvo representantes en 14 finales. Además festejó los títulos de Guillermo Coria en Buenos Aires y Montecarlo, Juan Ignacio Chela en Estoril, Mariano Zabaleta en Bastad y Guillermo Cañas en Stuttgart y Kitzbhüel. Como si fuera poco nuestro país juntó a tres (Coria, Nalbandian, Gaudio) entre los top ten por primera vez en la era profesional.

La plata de Sabatini y el bronce de Frana-Miniussi

La primera medalla lograda por el tenis argentino fue en Seúl 88, cuando Gabriela Sabatini se llevó la de plata tras perder en la final con la alemana Steffi Graf por 6-3 y 6-3. Graf ese año logró, además, el Grand Slam, llamado el Grand Slam de oro. La otra ocurrió en Barcelona 92. Allí, Javier Frana y Christian Miniussi cayeron en semifinales (no había partido por el tercer puesto) por 7-6, 6-2, 6-7, 2-6 y 6-4 ante los alemanes Boris Becker y Michael Stich, que luego ganaron el oro. Sergio Danishewsky Desde Atenas

Equipos Mendocinos
Galeria de Videos
Video
El show de goles de la quinta fecha: reviví todos los gritos de una nueva jornada del Apertura de Primera.
El show de goles de la cuarta fecha
Los goles de este fin de semana en el to...
F1
subite al simulador con el español Algue...