El notable poeta sanjuanino acaba de editar su último poemario. En él una vez más, con sentido trascendente, indaga en el lenguaje oral de nuestra región.
domingo, 22 de agosto de 2004
“Amo a la hembra inmensa que es la vida”
J.L. EscuderoOtra obra de Jorge Leónidas Escudero engalanó, en estos días, la cultura de la provincia de San Juan, y por supuesto enriqueció notablemente la literatura regional y nacional, dándole un manantial de vida al arte del decir y al arte del cantar.
El “buscador” Escudero, “vio venir” acaudaladas metáforas desde ese lugar en que nos tiene acostumbrados, es decir desde lo más profundo de sí y de su gente, y conformó un nuevo libro que ya está entre nosotros: “Endeveras”.
Es un libro dispuesto a ofrecernos una vez más una recurrente poematización de la búsqueda, de las infinitas búsquedas de este poeta, que desde hace más de treinta años indaga en las hondonadas del lenguaje oral sanjuanino para ofrecérselo a la gente de su tiempo y al hombre uni-versal de todos los tiempos.
Dice Ricardo Trombino que “la poesía de Jorge Leonidas Escudero funda una nueva vertiente en la literatura sanjuanina de la segunda mitad del siglo XX”. Esto es así pero lo más notable es que esa actitud fundante se mantiene como tal, intacta en su estilo, fastuosa en la circularidad de su canto, profunda en su decir.
La escritura de este perseverante juglar está centrada exclusivamente en la poética, y su palabra engrosó ya una producción de quince libros en un período de treinta y cuatro años. Jorge Leonidas Escudero, comenzó a escribir y a publicar a los cincuenta años de edad, en 1970 y en la actualidad está produciendo un efectivo fenómeno cultural. Fenómeno que va mucho más allá de la particularidad de ese estilo propio y singular que lo identifica y caracteriza, es un fenómeno que olfatea sedimentos profundos en la identidad del ser humano en general y en la cotidianeidad sanjuanina en particular. El filósofo Manuel Bartolomé Trías dice del poeta en el prólogo de “Le dije y me dijo”, refiriéndose al primer libro, “La raíz en la roca”: “Escudero... nos dio una conciencia del paisaje sanjuanino que estábamos necesitando y que sólo la poesía puede dar...”
Rosana Linde encuentra vinculaciones entre la faena poética de nuestro juglar y la filosofía heideggeriana y lo hace poniendo el acento en el valor de la poesía “como expresión genuina del ser y como camino entre el ser contingente y el ser trascendente”... “Escudero poematiza la búsqueda del hombre, su existencia y al hacerlo poematiza la esencia de la poesía porque para Escudero, al igual que para Heidegger, la poesía como expresión suprema del hombre abre caminos al conmemorar a través de la palabra la historia del hombre. Heidegger dice que el hombre ‘es aquel que debe mostrar lo que es (...). Su pertenencia a la tierra’. Escudero da cuenta de su pertenencia a la tierra al aventurarse en una búsqueda trascendente...”
Para Rosana Linde el punto de encuentro más explícito entre Martín Heidegger y Leonidas Escudero está en un poema sobre el poeta alemán Hölderlin, y que el trovador sanjuanino publica en “Aguaiten”. Para Heidegger, Hölderlin es “El poeta del poeta (...) porque su obra está cargada con la determinación poética de poetizar la propia esencia de la poesía”. El poema mencionado es:
“Aspiraciones”
Aquí me arrincono e inhibo,
tropiezo y me levanto, quisiera llorar,
insisto
en gorjeos de pájaro enjaulado.
Aquí me desorienta y castiga
la ilusión de encontrar lo absoluto.
Es que Höderlin tu poema “El laurel”
me consume el aliento, es la altura
del árbol ese, es tan sólo
que a tus veinte solamente años
quisiste unir cielos y tierras con la palabra.
En este ultimo libro también están presentes estos vínculos, estas articulaciones escudero-heideggerianas y en los treinta y cinco poemas que constituyen la obra se conforma una unidad que de alguna manera sintetiza la totalidad de la misma pero al mismo tiempo recrea en sus versos nuevas trovas, extractadas de magnas profundidades y remotas simas del ser.
Un poema de “Endeveras” que titula “Destino”, y no hay lugar a dudas que expresa el verdadero destino del poeta, dice así:
Ayer cuando venía de no sé dónde
se me cruza mujer cómo otras veces y dice
salite
de andar entre los buscadores de no encontrar.
Fue triste que hermosa mujer esa me diera
tal consejo de madre, porque es verdá
no puedo bedecerla pues me pasé la vida
en intentar lo desconocido y ahora
¿qué hago con la costumbre de no encontrar ?
di la espalda, cabeza
bajé y la bella consejera otra vez
se sintió defraudada.
¿pero es que culpa tengo yo si
al revés de lo que opina tanta gente
me complace buscar lo que no encuentro?
En otro poema, líricamente construye una filosofía del tiempo con metáforas y representaciones campesinas regionales:
El tiempo
Ya sé, vuelvo a intentarlo,
voy a hablar del tiempo otra vez
y ustedes dirán callate vas a repetir
meterte en dificultades.
Y a mí qué
Porque si muchos ya escribieron sobre el tema
A mí un bledo me importa y lo intento
porque ningún genio desos
entiende más que yo de los turnos de agua.
Del agua de riego digo
cando uno se dedica a regar la viña.
El tiempo es como una acequia el agua
pasa pero al mismo tiempo se quea.
Usté meta la mano y tóquela, está quietita
Y sin embargo corre,
dispara pero no se ha ido, tóquela.
después viene el celador ese que
maneja los turnos, baja la compuerta y al cortar el riego
ahí se te acaba el mundo.
Pero claro ya aquí ando hablando
de lo que ustedes piensan que no entiendo.
¿Será porque se me inquieta la inorancia ?
sea como sea, aquí dejo escrito
lo que supe del tiempo mientras regaba la viña.
Bienvenida sea esta nueva obra, bienvenidas las coplas y los versos de este “buscador de endeveras”que nos remite el influjo de su amor por su “hembra inmensa” y preferida que es la vida. Por Oscar D’Angelo